sábado, 9 de abril de 2016

Las Ixoras de la abuela

Estas florecitas rojas para algunos puede que sean bastante comunes, para mi son muy especiales, significan transportarme a mi infancia; me huelen a alegría e incluso a playa. Recuerdo a mi Lela cuidando sus plantas en Puerto la Cruz, así como recuerdo lo dichosa que he sido al tener una abuela como ella; esa mujer dulce pero con gran carácter, llena de energía que siempre reía, la que para todo tenía un tema de conversación. Hoy son dos años de tu partida... y sigo esperando cada navidad pensando que allí estarás y que hablaremos encandenadas como solía ocurrir, hoy te regalo estas flores que no las arranqué, que están vivas, tanto como mis memorias junto a ti y de las que aún están en capullos y no han florecido porque aún en ocasiones me pregunto y qué haría lela en esta situación, qué diría? Y allí es una nueva memoria desde esta distancia que no existe porque estás y estarás presente cada día de mi vida. Te quiero! ♡

El mágico mundo del cine

El cine es una de las expresiones más maravillosas que el hombre ha creado. Desde la Edad de Piedra, donde el ser humano dibujaba increíbles pinturas rupestres en las cavernas, pasando por los hermanos Lumière, pioneros del cine, (sin desmeritar el aporte tecnológico de Edison y la magia de Méliès); hasta nuestros días, se ha ido perfeccionando cada detalle en las producciones de la pantalla grande.
Su evolución histórica, comienza con la época muda, en la cual una imagen valía más que mil palabras; luego el período sonoro, en el que los oídos comenzaron a deleitarse; el cine a color, que revolucionó el medio; la animación, donde la cinematografía se convirtió en fantasía; y finalmente la llegada de la era digital, que incluye el cine 3D y 4D, que nos traslada a otra dimensión. 
Cada etapa, forma parte del crecimiento de un mundo mágico que nos hace soñar, vivir las experiencias que nunca hemos vivido. Nos puede mostrar tanto los hechos históricos de distintas décadas de existencia de la humanidad, como el posible futuro que nos espera.

Y es que, cuando uno se sienta a ver una película, los sentimientos que experimentamos son inigualables, nos hace reír, llorar, asustarnos, sorprendernos. Por ejemplo, a los niños los lleva a disfrutar de un universo de fantasías donde se ilusionan con cada elemento narrativo, efecto especial y por supuesto, con cada uno de los personajes, que se convierten en sus héroes.